OFICINA CSA
El salón de plenos se plantea como espacio flexible que se utiliza como zona para reuniones informales cuando no hay pleno. Dos puertas en los extremos cierran o abren el espacio según necesidades específicas.
Las tres piezas construidas organizan la oficina según jerarquías institucionales: salón de plenos, muro intermedio y despacho de gerencia. Cada ámbito responde a diferentes tipos de usuarios y visitas a la planta.
La mesa de pleno se diseña como módulos móviles que se guardan en el almacén contiguo cuando no se utilizan. Esta flexibilidad optimiza el aprovechamiento del espacio más representativo.
Tres piezas construidas articulan ámbitos segregados según usos institucionales y tipos de visitas a la sede.
El muro intermedio es el muro de carga existente del edificio con función estructural. Se engrosa y se añaden armarios de almacenamiento que sirven a la zona de trabajo, articulando la transición funcional.
Mesa modular móvil permite flexibilidad entre plenos y reuniones.
El núcleo central se convierte en centro neurálgico de la oficina integrando las funciones más representativas de la institución. La polivalencia del salón permite desde convenciones del departamento de comunicación hasta reuniones ejecutivas, adaptándose a diferentes formatos sin comprometer el carácter institucional. La segregación espacial responde a protocolos específicos del Consejo Superior de Arquitectos.
La atmósfera atemporal se consigue mediante materiales cálidos que permiten a los usuarios sentirse en lugar confortable. La paleta neutra con tonos naturales como protagonistas garantiza perdurabilidad sin quedar obsoleta.
Los contrastes de color vienen dados por el mobiliario propuesto, sin perder de vista que ha de ser un espacio que arrope a sus usuarios. La comunicación directa entre salón y almacén optimiza la gestión operativa.