ENTRE MUROS
Los muros de hormigón se insertan en el terreno natural actuando como cimientos y estructura. Su aspecto ciego desde el lado de la montaña protege la intimidad frente a los elementos y la orografía.
La fachada hacia el pantano se abre completamente, transformando los muros de hormigón en marcos que encuadran las vistas. Grandes ventanales de suelo a techo conectan interior y exterior.
La distribución interior se organiza en cascada, siguiendo la pendiente del terreno y optimizando la conexión visual con el entorno. Cada nivel ofrece una perspectiva única del paisaje.
La luz natural inunda los espacios a través de las amplias aberturas. El panorama del agua y las montañas se integra como extensión de cada estancia, favoreciendo la contemplación del paisaje.
Distribución en cascada siguiendo la pendiente del terreno optimiza la conexión visual con el entorno.
Muros de hormigón armado insertados en terreno natural.
Grandes ventanales de suelo a techo se convierten en marcos del paisaje, diluyendo límites entre interior y exterior. La luz natural inunda los espacios integrando el panorama como extensión viva de cada estancia.
La arquitectura se mimetiza con el paisaje desde el frente montañoso, ofreciendo solidez y arraigo. Los espacios, bañados por la luz que se filtra a través de las amplias aberturas, se diseñan para la contemplación del paisaje. La experiencia se crea a medida que se recorre la vivienda, revelando diferentes perspectivas del entorno natural.
La vivienda invita a la serenidad y la conexión con la naturaleza, adaptándose orgánicamente a las condiciones del terreno sin comprometer la funcionalidad habitable.