El atrio original funcionaba como espacio residual entre tres edificios: acabados grises y sin contraste más allá de la luz natural de muros cortina. La intervención actualiza la imagen al marco contemporáneo dotándolo de función específica.
La nueva piel de lamas metálicas orientables resuelve la privacidad de oficinas circundantes mientras permite usos expositivos. La gran altura de 12,5 metros se convierte en oportunidad espacial para eventos corporativos.