Vivienda unf
La estructura existente pasa de papel residual a protagonista espacial. Los nuevos elementos se adaptan a ella: núcleos de almacenamiento y divisiones que articulan el programa responden a la lógica estructural heredada.
Las divisiones evolucionan de tabiques de 10 cm a elementos habitables que integran almacenamiento. Filtros lumínicos y límites móviles transforman las estancias según el uso, convirtiendo la separación en oportunidad espacial.
Cuatro materiales neutros y atemporales resuelven la armonía espacial, acentuada únicamente por geometría y mobiliario colorido.
Los huecos se diseñan como sistemas de control ambiental: regulan intensidad lumínica y temperatura interior. Cada abertura responde a orientación y programa específico.
La estructura heredada se convierte en protagonista espacial. Los nuevos elementos dialogan con la lógica constructiva existente, creando una arquitectura que reconoce y potencia lo preexistente en lugar de ocultarlo.
La rótula central resuelve la conexión entre viviendas y constituye el acceso principal. Esta pieza articula la circulación entre zona nocturna-trabajo y espacios de día-música, unificando programas antes independientes.
El proyecto redistribuye funciones desde necesidades específicas: zona nocturna y trabajo en la vivienda original, espacios de día y música en la ampliación. Esta segregación programática optimiza privacidad y uso, mientras la rótula central garantiza fluidez entre ambas. La escala de intervención abarca desde el detalle constructivo hasta la reorganización general del conjunto residencial.
Divisiones habitables integran almacenamiento y filtros lumínicos.
Los límites móviles permiten transformar estancias según momento y uso. La flexibilidad programática se materializa en elementos que responden a diferentes configuraciones espaciales.